CRÍTICA DE CINE                                                            ANTONIO VIOLA

MAD CITY

 

Sorprendente relato sobre el poder de persuasión de los medios de comunicación en la sociedad. Durante los 115 minutos que dura la película, su director, Constantin Costa-Gavras, encuentra la combinación perfecta para que el espectador pueda conocer hasta donde sería capaz de llegar un medio de comunicación por ocupar plaza de privilegio en la denominada guerra de las audiencias. Esta percepción  puede ser aun mayor si tenemos en cuenta que la grabación es norteamericana y allí, la prensa sensacionalista alcanza su máxima expresión.

Dustin Hoffman encarna perfectamente la figura del periodista que en busca del éxito perdido, es capaz de hacer que una casualidad se convierta en la primera plana de todos los diarios nacionales, todo ello a costa de Travolta quien representa también de forma extraordinaria a un ingenuo guardia de seguridad, que asustado por un accidente, queda atrapado más tarde en el show televisivo en que se ha convertido su desgracia.

La trama se desarrolla en un museo de ciencias donde el reportero Max Bracke acude acompañado por su ayudante Laurie a cubrir una noticia poco relevante como es el despido de varios de sus empleados, concretamente, Sam, uno de los guardias de seguridad que ha perdido su empleo, irrumpe en el museo pidiendo la atención de la propietaria quien se niega a hablar con el. Esto provoca que Sam propicie un disparo al aire que por infortunio impacta en su compañero Clifford. El guardia se pone nervioso y aconsejado por Bracked, que ve la oportunidad de coronarse de nuevo con una gran historia, decide retener a un grupo de infantiles que se encontraba de visita en el museo pidiendo a cambio el perdón de la opinión pública. Los acontecimientos se precipitan y Max se da cuenta que la situación se le ha ido de las manos aunque cuando comienza a sentir compasión de Sam, este ya ha tomado sus propias decisiones condicionado eso si por la masiva presencia de los medios a su alrededor creyendo incluso que es una estrella.

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