La educación Española
Junio 9, 2008
Que falla en la educación española
Es sabido por todos que España se encuentra a la cola de los principales países de la Unión Europea lo que a nivel de estudios se refiere. Podemos achacar esta circunstancia a varios motivos, aunque quizás el bajo rendimiento escolar pueda deberse principalmente a la falta de exigencia a la que los jóvenes están sometidos por parte de las instituciones y las propias familias.
La reforma educativa que se ha llevado a cabo en nuestro país en las últimas décadas no está ni mucho menos dando sus frutos. Cierto es que el planteamiento inicial de esta reforma era más que sólido en algunos de sus aspectos, si bien, ampliar la educación obligatoria hasta los dieciséis años, edad permitida para trabajar, evitaba que muchos jóvenes pasaran dos años en blanco tras la obtención del graduado, permitir que estos alumnos promocionen al curso siguiente sin cumplir los objetivos del mismo, ha propiciado que un enorme número de colegiados arrastren asignaturas año a año sin poder avanzar sobre las mismas. Esta permisibilidad que otorga el ministerio de educación ayuda a la desmotivación de los alumnos que se encuentran saturados cuando comienzan a ser conscientes de que están en un nivel inferior. Medidas como la adaptación curricular, donde este grupo de alumnos es apartado para desarrollar unos planteamientos más sencillos que el resto, incrementa sobremanera la desmotivación y la pérdida de ritmo con respecto al grupo. Todo ello unido a una sociedad propicia que el nivel de nuestros alumnos sea cada vez más inferior por lo que a la hora de incorporarse al mercado laboral, la preparación hace mella y los españoles nos encontramos en desventaja con otros países, perdiendo no sólo reconocimiento, sino mermando nuestras posibilidades y competitividad en una sociedad global donde sólo los más aventajados consiguen una buena posición frente a los demás.
La solución no es volver a los cachetes ni a las orejas de burro sino inculcar un espíritu y un hábito de estudio para tantos y tantos niños que se pasan las horas frente a un televisor o lo que es peor, frente a una maquinita. Claro que esto es tarea no sólo de profesores sino también de los padres que por motivos profesionales desatienden en muchos de los casos a los más pequeños. Sin duda que las expectativas al paso que avanza esta sociedad no son ni mucho menos halagüeñas, sobre todo teniendo en cuenta la aparición de nuevos conceptos en la educación como la violencia escolar, sin embargo, se antoja necesaria una nueva reforma donde quizás un poco de mano dura, no en el sentido literal entiéndanlo, sino en el sentido académico, no vendría nada mal.